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26 de Mayo - El don del sueño


Salmo 127:1–2

Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño.
  
     Esta es una descripción del único camino a la verdadera seguridad y el éxito. Es confiar en el cuidado, la bendición y la provisión del Señor. Podemos trabajar duro, edificar, acostarnos tarde o perder el sueño y vivir tan ocupados en todo lo que nos proponemos lograr, e invertir en ello todas nuestras fuerzas, pero sin la bendición de Dios no pasará nada. No hay seguridad por fuera de Dios, de su bendición y de su provisión.

     Pero si trabajamos en la bendición y la provisión, en la voluntad del Señor, entonces tenemos esta dulce y bella promesa: “a su amado dará Dios el sueño”. Cuando usted ha hecho lo que Dios le pide, puede acostarse y dormir, descansar. No tiene que quedarse despierto y preocupado, porque Dios da incluso mientras usted duerme. Los resultados de su trabajo le serán asignados.

     Como puede ver, no dependemos de nuestro propio esfuerzo, sino de la fidelidad de Dios, y la fidelidad de Dios se compromete a recompensar lo que hacemos conforme a su voluntad. Si edificamos según la voluntad de Dios, la casa permanecerá. Si velamos conforme a la voluntad de Dios, la ciudad estará segura. La seguridad se encuentra solo en Dios.